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Transferencias bancarias por SPEI, ruta a explorar para el pago digital de combustibles

Transferencias bancarias por SPEI, ruta a explorar para el pago digital de combustibles

La nueva Ley de Economía Digital abre la puerta a que las gasolineras acepten solo pagos electrónicos.

Onexpo pide que el costo no caiga sobre el gasolinero.

La transferencia bancaria por SPEI, con la operación automatizada, puede ser parte de la respuesta. 

El 8 de septiembre se presentó en México la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos.

El proyecto permitiría a la Secretaría de Hacienda definir «sectores estratégicos y actividades relevantes» donde solo se acepten pagos digitales.

Las gasolineras aparecen entre las primeras candidatas. 

La discusión ya no es si el efectivo va a salir de la bomba, sino cómo y a quién le va a costar.

Y hay una pregunta que todavía no ocupa el centro del debate: qué medio electrónico reemplaza al efectivo. 

Lo que está en juego 

Según estimaciones de PetroIntelligence para enero a julio de 2026, las gasolineras venden en promedio 97,683 millones de pesos al mes.

El 29.3% de ese valor, unos 28,602 millones de pesos, se paga en efectivo.

Las tarjetas de débito y crédito concentran el 68.6%. 

El mapa no es parejo.

En el Centro y el Norte, el efectivo sigue siendo el medio principal, con 38.5% y 41% de las operaciones.

En el Noreste y el Noroeste ya lidera el débito. 

Si la ley avanza, buena parte de esos 28 mil millones mensuales tendrá que migrar a otro medio.

La pregunta para cada estación es simple: ¿a cuál, y con qué costo? 

Lo que pide el sector 

Onexpo fue claro.

No se opone al cambio, pero pone condiciones: plazos adecuados, incentivos e infraestructura antes de llegar a la estación.

Pide que el sistema funcione en todas las regiones, que se garantice la continuidad del servicio y que el costo de la transición no recaiga solo en el gasolinero.

Su frase lo resume: «incentivar al consumidor, no obligar al establecimiento». 

Es una preocupación razonable.

Si la única alternativa al efectivo es la tarjeta, cada litro que hoy se cobra en billetes pasaría a pagar comisión por transacción.

En un negocio de márgenes por litro cada vez más ajustados, eso no es un detalle. 

«El debate se está planteando como efectivo contra tarjeta, y hay una tercera opción que México ya tiene funcionando: la transferencia por SPEI. El cliente la usa todos los días desde la app de su banco. Lo que falta es que la gasolinera la pueda operar sin fricción», señala Marcos López, cofundador y gerente comercial de Cucuru. 

La alternativa que falta en el debate 

México tiene una de las infraestructuras de pagos en tiempo real más sólidas de la región: el SPEI.

Una transferencia se acredita en segundos, a cualquier hora, entre cuentas de cualquier banco. 

El problema nunca fue la tecnología, sino la operación.

Cobrar por transferencia en una estación significa hoy pedir una captura de pantalla, llamar a administración para confirmar, conciliar a mano al cierre del día y perseguir pagos que no aparecen.

Nadie quiere eso en la bomba, con una fila de autos esperando. 

Ese es el punto que se puede resolver: 

- Una CLABE única por operación: cada pago queda identificado automáticamente, sin referencias manuales. 
- Confirmación en la bomba: el despachador ve el pago acreditado al instante, sin llamar a nadie ni abrir la banca en línea. 
- Conciliación automática: el cobro se registra en el sistema de gestión o en una plataforma propia, sin hojas de cálculo. 
- Cuentas de crédito ordenadas: flotillas, transportistas y clientes frecuentes pagan por transferencia y el saldo se actualiza solo. 

Con esa capa encima, la transferencia deja de ser un problema administrativo y se vuelve un medio de cobro competitivo: acreditación inmediata, sin efectivo que contar ni trasladar, y con costos financieros y bancarios menores que otros medios electrónicos. 

La experiencia Argentina 

En Argentina, las estaciones de servicio ya recorrieron buena parte de este camino.

El pago por transferencia es parte del día a día en la playa, y las estaciones que lo automatizaron ganaron en tres frentes: menos tiempo del equipo administrativo, ventas más ágiles en el surtidor y más rentabilidad por menores costos de cobro. 

«Digitalizar el cobro no es solo cambiar el medio de pago. Es cambiar la operación que hay detrás. Las estaciones que entendieron eso no solo dejaron el efectivo: ganaron tiempo y margen», agrega López. 

Prepararse antes de que sea obligatorio 

Todavía no está definido qué sectores entrarán, con qué plazos ni qué pasa ante una caída de sistemas: la iniciativa deja la definición de «contingencia» para la regulación posterior.

Pero esperar a la reglamentación para decidir es llegar tarde. 

Tres preguntas que cada gasolinero debería hacerse hoy: 

1. ¿Qué parte de mis ventas sigue en efectivo, y cuánto me costaría pasarla toda a tarjeta? 
2. ¿Mi equipo puede confirmar una transferencia en la bomba en segundos, o depende de administración? 
3. ¿Mis clientes con crédito pueden pagar sin que nadie concilie a mano? 

La salida del efectivo puede ser una oportunidad para el sector si se hace con el medio correcto.

La transferencia, bien operada, cumple las condiciones que pide Onexpo: está disponible en todo el país, ya la usan los clientes y no traslada el costo de la transición a la estación.