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Estaciones de servicio buscan dejar atrás el modelo de vender litros y convertir cada visita en una experiencia

Estaciones de servicio buscan dejar atrás el modelo de vender litros y convertir cada visita en una experiencia

La transformación del negocio de las estaciones de servicio avanza hacia propuestas que combinan tecnología, servicios y fidelización para generar nuevas oportunidades de ingresos.

Las Estaciones de Servicio atraviesan una etapa en la que vender combustible ya no parece suficiente para sostener la relación con el consumidor. A las exigencias regulatorias y administrativas se suma la necesidad de encontrar nuevas formas de atraer clientes, extender su permanencia en el establecimiento y generar valor alrededor de cada visita.

La tendencia fue planteada por Kernotek, empresa mexicana especializada en soluciones para el sector de hidrocarburos, que propone evolucionar desde un modelo centrado en el despacho de litros hacia otro basado en experiencias y servicios.

Según expresó a Surtidores, Aldo Vargas, director de Desarrollo de Kernotek, el sector necesita adoptar una visión más amplia de la actividad y avanzar hacia un modelo que permita “transformar gasolineras, pasando de vender litros a promover experiencias”. La propuesta será uno de los ejes del encuentro empresarial “De Gasolinero a Gasolinero 2026”, que se realizará este 21 de agosto en Jardines de México, Morelos.

La estrategia apunta a utilizar la infraestructura existente en las estaciones para incorporar prestaciones que permitan fortalecer el vínculo con los consumidores. Entre las alternativas que Kernotek presentará se encuentran aplicaciones móviles vinculadas con programas de lealtad, sistemas para controlar el acceso a los baños con monitoreo permanente y servicios como pago de facturas y disposición de efectivo.

La lógica detrás de estas herramientas es que la estación deje de ser solamente el lugar donde el automovilista carga combustible. Cada servicio adicional puede convertirse en un motivo para regresar, permanecer más tiempo dentro del establecimiento y establecer una relación más frecuente con la marca.

Para Vargas, el desafío consiste en que los empresarios no incorporen únicamente productos tecnológicos aislados, sino soluciones capaces de atender las necesidades concretas de la operación y contribuir a mejorar su rentabilidad.

El planteo adquiere relevancia en un mercado donde las estaciones enfrentan simultáneamente mayores obligaciones de cumplimiento y una transformación en los hábitos de los consumidores. En ese marco, la tecnología aparece como una herramienta para simplificar procesos, pero también para construir nuevas oportunidades comerciales.

La incorporación de aplicaciones y programas de beneficios muestra otro de los cambios que atraviesa el negocio: la disputa por el consumidor ya no termina en el precio del combustible.

Una estación que conoce los hábitos de sus clientes puede utilizar sus canales digitales para ofrecer promociones, servicios y beneficios que incentiven nuevas visitas. De esta manera, la tecnología pasa de cumplir una función exclusivamente operativa a convertirse también en una herramienta comercial.

Daniela Ponce, directora general de Mi Gasolinera, destacó precisamente la importancia de acercar a los empresarios las soluciones disponibles en el mercado y generar vínculos entre proveedores y permisionarios.

El encuentro contará con seis conferencias vinculadas con innovación en el punto de venta, las nuevas exigencias de la Comisión Nacional de Energía, los controles de ASEA y PROFECO, la transformación del modelo comercial y los desafíos del empresario gasolinero.

Aunque las propuestas serán presentadas en México, la discusión excede las fronteras de ese mercado. Las estaciones latinoamericanas comparten desafíos vinculados con la evolución tecnológica, las nuevas exigencias regulatorias y la necesidad de diversificar sus fuentes de ingresos.

La transformación del punto de venta puede convertirse así en una de las vías para sostener la competitividad de las estaciones durante los próximos años. La pregunta ya no es solamente cuántos litros puede vender una estación, sino cuánto valor puede generar alrededor de cada cliente que ingresa.