Huachicol fiscal exhibe debilidades estructurales de Pemex, advierte especialista
La penalista María Fernanda Buergo Gómez dijo que el combate al robo de ductos redujo el huachicol tradicional.
La expansión del huachicol fiscal no puede explicarse únicamente como un fenómeno de contrabando y corrupción, pues también refleja las dificultades financieras y operativas que enfrenta Pemex, afirmó la penalista María Fernanda Buergo Gómez.
Explicó que el combate al robo de ductos redujo la presencia pública del huachicol tradicional, pero no eliminó por completo el mercado ilegal de combustibles.
De acuerdo con la penalista, algunos actores que anteriormente recurrían al combustible robado encontraron posteriormente otra vía para operar: importar este producto, declararlo bajo una clasificación distinta y comercializarlo sin cubrir las obligaciones fiscales correspondientes.
La especialista advirtió que este esquema requiere la participación de distintos actores, entre ellos empresarios y servidores públicos, particularmente en las aduanas, debido a que el ingreso de combustible declarado como un producto diferente no podría realizarse sin controles deficientes o actos de corrupción.
En ese contexto, María Fernanda Buergo vinculó el crecimiento del huachicol fiscal con los problemas que enfrenta Pemex. “Como Pemex está fallando, eso también ha abierto la puerta para que el huachicol fiscal esté creciendo tanto”, sostuvo.
Explicó que las dificultades para producir, refinar y abastecer combustibles de manera competitiva han incrementado la búsqueda de producto en el extranjero, mientras que las redes ilegales han aprovechado ese escenario para introducirlo mediante contrabando.
María Fernanda Buergo aclaró que estas condiciones no eliminan ni reducen la responsabilidad de quienes participan en estas operaciones.
Advirtió que el huachicol fiscal seguirá siendo un problema mientras no se fortalezcan los controles, se investigue a quienes intervienen en las redes de contrabando y se atiendan las deficiencias del mercado energético.
Para la penalista, el fenómeno muestra que el problema ya no se limita al robo físico de combustible: también evidencia fallas en aduanas, corrupción, evasión fiscal y las debilidades estructurales que enfrenta Pemex.


