Infraestructura inteligente, digitalización y una gestión más eficiente, claves para la sustentabilidad
La modernización de las estaciones de servicio y de la infraestructura de distribución energética es un elemento clave para avanzar hacia una movilidad más sostenible en América Latina.
Tecnologías de monitoreo, automatización y gestión de datos contribuyen a fortalecer la eficiencia operativa, la gestión ambiental y los procesos de cumplimiento regulatorio.
Para Gilbarco Veeder-Root, empresa líder global en soluciones para la gestión, pago y automatización de combustible en estaciones de servicio, gestión de flotas e infraestructura de carga eléctrica para empresas, la apuesta para acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible en América Latina debe ir más allá de la sola incorporación de combustibles alternativos, la electrificación del transporte y la reducción de emisiones, pues para alcanzar los objetivos ambientales y energéticos de largo plazo, los gobiernos y empresas de la región deben priorizar también el desarrollo de infraestructura moderna y la adopción de tecnologías avanzadas como factores determinantes para lograr este objetivo.
“La sostenibilidad de la movilidad requiere una visión integral. La transición energética es fundamental, pero también lo es contar con infraestructura moderna, procesos eficientes y tecnologías que permitan optimizar recursos, fortalecer la seguridad operativa y reducir riesgos ambientales a lo largo de toda la cadena de suministro de los combustibles”, señaló Ariel Dovek, director regional de Gilbarco Veeder-Root para Latinoamérica.
De acuerdo con organismos internacionales como la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el transporte en América Latina continúa dependiendo mayoritariamente de los combustibles fósiles, por lo que mejorar la sostenibilidad de la infraestructura de almacenamiento, distribución y despacho de combustibles sigue siendo una prioridad y un pendiente para los países de Latinoamérica.
“En mercados como México, Argentina, Chile, Colombia y Perú, por mencionar algunos, los combustibles líquidos continuarán desempeñando un papel relevante en la movilidad de personas, el transporte de mercancías y las actividades productivas durante los próximos años, por lo que fortalecer la sostenibilidad de las operaciones asociadas a su almacenamiento, distribución y despacho representa un reto, pero sobre todo una oportunidad significativa para reducir impactos ambientales, optimizar recursos y mejorar la eficiencia de toda la cadena de suministro energética en la región”, aseguró Ariel Dovek.
De acuerdo con el directivo de Gilbarco, la región enfrenta desafíos comunes relacionados con la modernización de la infraestructura, la incorporación de herramientas digitales, el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo y el cumplimiento pleno de requisitos regulatorios, técnicos y ambientales cada vez más exigentes.
A ello se suma la necesidad de prevenir pérdidas operativas, mejorar la trazabilidad de las operaciones y generar información confiable que facilite la toma de decisiones.
En contraste con este escenario, en diversos mercados de Europa, Norteamérica y Asia, las tecnologías de monitoreo automatizado, gestión remota de activos y análisis de datos se encuentran ampliamente adoptadas como parte de las mejores prácticas operativas del sector.
No obstante, América Latina cuenta con una importante oportunidad para acelerar la adopción de estas herramientas y aprovechar soluciones que han demostrado su efectividad a nivel internacional para fortalecer la eficiencia operativa y la gestión ambiental.
La experiencia internacional demuestra que la sostenibilidad no depende exclusivamente del tipo de energía utilizada, sino también de la capacidad para gestionar de manera eficiente la infraestructura que la almacena y distribuye.
La digitalización, el monitoreo en tiempo real y la automatización de procesos se han consolidado como elementos fundamentales para mejorar el desempeño operativo y ambiental de las estaciones de servicio.
Las nuevas generaciones de soluciones tecnológicas permiten monitorear continuamente inventarios de combustible, supervisar el estado de los sistemas de almacenamiento, identificar desviaciones operativas y fortalecer los procesos de control.
Estas capacidades contribuyen no solo a una mayor eficiencia operativa, sino también a la prevención de incidentes que pudieran representar riesgos ambientales.
El directivo explicó que, en este ámbito, empresas como Gilbarco Veeder-Root han desarrollado soluciones orientadas a apoyar a operadores de estaciones de servicio y empresas del sector energético en sus procesos de modernización y sostenibilidad.
Entre ellas destacan los sistemas automáticos de medición de tanques y diversas tecnologías de monitoreo y detección temprana que permiten obtener información precisa sobre inventarios, niveles de combustible, presencia de agua y condiciones operativas de las instalaciones.
Estas soluciones pueden apoyar a los operadores en sus procesos de cumplimiento regulatorio y gestión ambiental, además de facilitar la generación de información para auditorías, inspecciones, programas de mantenimiento y sistemas de gestión basados en estándares internacionales y mejores prácticas de la industria.
“Las estaciones de servicio del futuro serán cada vez más digitales, conectadas y orientadas a la gestión inteligente de datos. La innovación tecnológica permite no solo mejorar la eficiencia operativa, sino también fortalecer la sostenibilidad de las operaciones y preparar a las organizaciones para responder a las crecientes exigencias regulatorias y ambientales del mercado”, agregó Dovek.
Para Gilbarco Veeder-Root, la combinación de infraestructura moderna, digitalización, monitoreo inteligente y mejora continua representa una oportunidad para que las estaciones de servicio en países como México, Argentina, Colombia, Perú y Chile fortalezcan su desempeño operativo y ambiental, especialmente si se toma en cuenta que las expectativas de sostenibilidad continuarán evolucionando, por lo que la adopción de tecnologías avanzadas será determinante en la construcción de una movilidad más eficiente, segura y sostenible para las próximas décadas.


