México contiene el precio de los combustibles pero limita rentabilidad
Advierten que redujeron hasta un 36 por ciento su ganancia bruta en el diésel, al tiempo que Hacienda continúa utilizando el IEPS para amortiguar el impacto del mercado internacional sobre los consumidores.
El equilibrio entre mantener precios competitivos para los automovilistas y preservar la rentabilidad de las estaciones de servicio atraviesa uno de sus momentos más complejos en México.
Un informe elaborado por el consultor energético Ramsés Pech muestra que, durante los últimos cuatro meses, el Gobierno intensificó el uso del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios como mecanismo para contener el costo de los combustibles, mientras los expendedores enfrentan una marcada reducción de sus márgenes comerciales.
El mismo sostuvo que la evolución de la gasolina Regular, Premium y el diésel entre el 28 de febrero y el 4 de julio de 2026, concluyó que el incremento de los costos internacionales no se trasladó completamente al consumidor.
En cambio, el ajuste fue absorbido principalmente por el Gobierno, mediante una menor recaudación del IEPS, y por las propias estaciones de servicio, que vieron disminuir su ganancia por litro vendido.
La situación resulta especialmente visible en el diésel
Mientras el precio al público aumentó apenas un 2.8 por ciento durante el período analizado, el IEPS aplicado a este combustible se redujo un 17.8 por ciento y la ganancia bruta de las estaciones cayó un 36.3 por ciento, el mayor retroceso registrado entre los tres productos evaluados.
La gasolina Regular siguió una tendencia similar, aunque con un impacto menor
El precio al consumidor prácticamente permaneció estable, con una variación de apenas 0.7 por ciento, gracias a una reducción de 10.6 por ciento en el IEPS.
Sin embargo, el margen bruto de comercialización también disminuyó más de un 10 por ciento para los operadores de las estaciones.
La excepción fue la gasolina Premium
En este caso, Hacienda mantuvo sin cambios el IEPS, por lo que el incremento de los costos internacionales terminó trasladándose al precio final.
Como resultado, este combustible acumuló un aumento de 10.8 por ciento para los consumidores, aunque las estaciones también resignaron parte de su rentabilidad, con una caída cercana al 9 por ciento en su margen bruto.
Pech identificó otro fenómeno relevante para la industria: el fuerte incremento de los costos en terminales de distribución.
Entre finales de febrero y principios de julio, estos valores aumentaron 9,3 por ciento para la gasolina Regular, 20.2 por ciento para la Premium y 23.1 por ciento para el diésel, reflejando la volatilidad del mercado petrolero internacional y los efectos derivados de las tensiones geopolíticas registradas durante los últimos meses.
Para el experto, el espacio para continuar absorbiendo incrementos mediante reducciones del IEPS se vuelve cada vez más estrecho si los precios internacionales vuelven a presionar al alza, especialmente en el caso del diésel, considerado estratégico por su impacto sobre el transporte y la logística.


