Noticia

El petróleo bajó 33%, pero la gasolina no bajará al mismo ritmo

El petróleo bajó 33%, pero la gasolina no bajará al mismo ritmo

El acuerdo entre Irán y EU alivió la presión sobre el crudo, pero el IEPS, las importaciones y otros costos retrasan el efecto en los consumidores.

La firma de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán retiró parte de la presión sobre los precios internacionales del petróleo y provocó una corrección en la mezcla mexicana de exportación; sin embargo, el alivio no se reflejará de forma inmediata ni proporcional en los precios de las gasolinas en México.

La experiencia del choque energético de 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, muestra que el precio al consumidor en el país no se mueve con la misma velocidad ni en la misma magnitud que el crudo internacional. De hecho, cuando el petróleo sube, Hacienda suele amortiguar parte del golpe con estímulos al IEPScuando baja, los precios en estaciones se ajustan lentamente y rara vez regresan en términos nominales a los niveles previos.

Las gasolinas no se ajustan automáticamente

El antecedente de 2022 muestra que la gasolina en México no replica mecánicamente los choques petroleros.

Tras la invasión de Rusia a Ucrania, la mezcla mexicana promedió 89.2 dólares por barril en 2022, frente a 65.8 dólares en 2021; sin embargo, la gasolina regular no tuvo un salto proporcional porque Hacienda absorbió parte del impacto con estímulos al IEPS.

Aun así, el precio al consumidor no regresó a niveles previos. La gasolina Magna o regular pasó de 20.27 pesos por litro en junio de 2021 a 21.86 pesos en junio de 2022 y 21.99 pesos en junio de 2023; la Premium subió de 22.13 a 23.85 y 24.27 pesos en el mismo periodo.

La lógica se repite este año: la mezcla mexicana cayó de 110.26 dólares por barril el 18 de mayo a 73.74 dólares el 17 de junio, una baja de 33.1%, pero eso no implica una reducción inmediata en las estaciones. Además, debe considerarse que México importa la mayor parte de las gasolinas que consume y las adquiere a precios internacionales..

Así, los precios en junio de 2026 se mueven así: la regular se mantiene prácticamente plana en 23.68 pesos por litrofrente a 23.60 pesos en enero; la Premium subió de 25.76 a 28.46 pesos, y el diésel pasó de 26.42 a 27.18 pesos, pese a que ya corrigió desde su pico de abril de 28.46 pesos. Según Profeco, actualmente el 90% de las estaciones vende la gasolina regular dentro del acuerdo de estabilización de precios.

El precio del petróleo sigue arriba de lo presupuestado

Por otro lado, la mezcla mexicana cerró el 17 de junio en 73.74 dólares por barril, una baja de 33.1% desde el máximo de 110.26 dólares registrado el 18 de mayo. El precio cayó tras el alivio geopolítico por el acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán y la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz.

Aun con la corrección, el crudo mexicano sigue por encima del supuesto de 54.9 dólares por barril aprobado en el presupuesto de 2026, aunque ya se ubica por debajo de los 77.3 dólares previstos por Hacienda en los Pre-Criterios 2027.

Entre el 1 de enero y el 18 de junio, la mezcla mexicana promedió 81.44 dólares por barril. Ese nivel supera en 26.54 dólares el precio presupuestado y en 4.14 dólares la previsión revisada.

Con base en los cálculos de sensibilidad de Hacienda sobre las variaciones en el precio del petróleo, cada dólar adicional en el precio del petróleo aporta 9,600 millones de pesos a los ingresos petroleros. Así, el promedio acumulado implicaría un beneficio potencial de 254,800 millones de pesos frente al presupuesto original y de 39,700 millones frente a Pre-Criterios, si el promedio anual cerrara en esos niveles.

El mayor precio del crudo ayuda a los ingresos petroleros, pero no garantiza una mejora fiscal neta ni una baja inmediata en la gasolina. Hacienda aún prevé ingresos presupuestarios 59,318 millones de pesos menores a lo aprobado para 2026, mientras los precios al consumidor dependen también del IEPS, el tipo de cambio, la logística y los costos de refinación.