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Los precios de los combustibles en México siguen por encima de Estados Unidos pese al alivio fiscal aplicado por el Gobierno

Los precios de los combustibles en México siguen por encima de Estados Unidos pese al alivio fiscal aplicado por el Gobierno

Mientras Hacienda reduce el IEPS para contener las subas internacionales, las Estaciones de Servicio afrontan una caída de márgenes que en el diésel supera el 30 por ciento.

Los precios de los combustibles en México mantienen una brecha significativa frente a los registrados en Estados Unidos, aun cuando el Gobierno federal viene aplicando estímulos fiscales para amortiguar el impacto de la volatilidad petrolera internacional.

Así lo reveló a Surtidores Latam, el asesor en energía y economía Ramsés Pech, que comparó la estructura de costos de ambos mercados y examinó la evolución de las gasolinas y el diésel durante los últimos meses.

Según el estudio, al 6 de junio de 2026 la gasolina regular se comercializaba en México a un promedio nacional de 23.68 pesos por litro, frente a 19.34 pesos en Estados Unidos. La diferencia alcanza los 4.33 pesos por litro, equivalente a un 22.4 por ciento. En el caso del diésel, el valor promedio era de 27.22 pesos por litro contra 24.73 pesos en territorio estadounidense, una distancia de 2.49 pesos o 10.1 por ciento.

El trabajo identifica a la carga tributaria como el principal factor detrás de esa disparidad. En la gasolina regular, los impuestos representan 9.58 pesos por litro en México, mientras que en Estados Unidos suman apenas 2.71 pesos. Para el diésel, la relación es de 8.74 pesos frente a 2.97 pesos por litro.

Asimismo, el costo del crudo utilizado para elaborar combustibles es menor en México que en Estados Unidos, al igual que los gastos asociados a la distribución. Incluso la diferencia en refinación aparece relativamente acotada. De esta forma, el peso fiscal termina siendo el elemento que explica casi por completo la distancia entre ambos mercados.

Sin embargo, la situación adquiere otra dimensión cuando se analiza la evolución de los precios desde finales de febrero hasta comienzos de junio. Durante ese período, el mercado internacional experimentó fuertes movimientos asociados a la incertidumbre geopolítica y a las variaciones en las cotizaciones del petróleo.

Frente a ese escenario, el Gobierno mexicano utilizó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios como herramienta para evitar que los incrementos internacionales llegarán de manera directa al consumidor.

Gracias a esa medida, la gasolina regular apenas aumentó 0.6 por ciento durante el período analizado, mientras que el diésel avanzó 3.2 por ciento. La excepción fue la gasolina Premium, cuyo precio acumuló una suba de 10.8 por ciento.

El mayor esfuerzo fiscal se concentró en el diésel. De acuerdo con Pech, el IEPS aplicado a este combustible cayó 40.4 por ciento entre febrero y junio, lo que permitió amortiguar parte del impacto generado por el aumento de los costos de suministro.

No obstante, la estrategia tiene consecuencias para otros actores de la cadena. Las estaciones de servicio afrontaron una reducción de sus ganancias brutas en los tres combustibles analizados. En la gasolina regular la baja fue de 11.6 por ciento, en la Premium alcanzó 14.6 por ciento y en el diésel llegó a 33.1 por ciento.

Para los operadores del sector, este fenómeno genera preocupación debido a que los márgenes actuales figuran entre los más bajos observados en los últimos meses. Mientras tanto, los costos en terminales de almacenamiento y distribución avanzaron entre 11 y 37 por ciento, impulsados por las condiciones del mercado internacional.

Si las cotizaciones internacionales del crudo vuelven a escalar con fuerza, el margen disponible para seguir reduciendo el IEPS podría agotarse gradualmente. Bajo ese supuesto, mantener los actuales objetivos de precios exigiría nuevas medidas o mayores sacrificios económicos por parte de alguno de los integrantes de la cadena comercial.

Las proyecciones elaboradas por Pech para los próximos doce meses muestran que, en un escenario de petróleo cercano a los 94 dólares por barril, la gasolina podría ubicarse en torno a los 26 pesos por litro y el diésel superar los 29 pesos. Por el contrario, una baja sostenida del crudo permitiría llevar ambos productos a niveles inferiores a los actuales.