La IA podría reducir las pérdidas operativas en las E.S
El avance busca construir un modelo con mayor eficiencia y nuevas fuentes de rentabilidad para el sector.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta con impacto directo sobre los números de las estaciones de servicio. Desde anticipar la demanda de combustibles hasta detectar fugas, mermas o fallas en los equipos, sus aplicaciones comienzan a modificar una operación históricamente apoyada en procesos manuales y decisiones basadas en experiencia.
Un análisis elaborado por Federico Pombo, Enrique Chao y Beatriz Tritschler, compartido con Surtidores y publicado en Revista ONEXPO, identificó a la IA como uno de los tres grandes motores de transformación del negocio gasolinero, junto con el autoservicio y la evolución de las tiendas de conveniencia.
Uno de los datos más relevantes del trabajo apunta directamente a la rentabilidad: la utilización combinada de estas herramientas podría contribuir a reducir entre 20% y 40% las pérdidas operativas, mientras que la eficiencia general de la estación podría mejorar entre 15% y 25%.
Asimismo, una de las aplicaciones más concretas de la IA está en la predicción de la demanda de combustibles. Los algoritmos pueden analizar el comportamiento histórico de una estación y cruzarlo con variables que afectan el movimiento de vehículos para anticipar períodos de mayor o menor consumo. La información permite ajustar los pedidos y evitar tanto faltantes como excedentes de inventario.
De acuerdo con los especialistas, la optimización de pedidos y logística podría generar ahorros de entre 7% y 12% en costos logísticos. La herramienta también puede intervenir sobre la estrategia comercial. El precio puede analizarse considerando variables como la competencia, el tráfico y la elasticidad de la demanda en cada zona, permitiendo que las decisiones tengan una base más dinámica.
El cambio es importante porque transforma a la estación en una operación capaz de anticiparse al comportamiento del mercado, en lugar de reaccionar una vez que el problema ya se produjo.
Otra de las áreas donde la tecnología puede generar un impacto significativo es el mantenimiento. Bombas, terminales de punto de venta, compresores y equipos de refrigeración pueden incorporar sensores que permitan detectar comportamientos anormales antes de que se produzca una avería.
El beneficio no está solamente en gastar menos en reparaciones. Una falla en un equipo puede significar horas de operación perdidas, interrupciones en la atención y una experiencia negativa para el cliente.
La inteligencia artificial también está entrando en un terreno particularmente sensible para los operadores: las pérdidas dentro de la estación.
El análisis mediante cámaras y sistemas de visión artificial puede ayudar a identificar fugas, mermas, robos, tiempos muertos y determinados patrones de circulación.
En este punto aparece una de las cifras más contundentes del informe: las herramientas de IA aplicadas a la supervisión pueden contribuir a detectar entre 30% y 60% más pérdidas que podrían pasar inadvertidas mediante controles tradicionales.
Por último, las tiendas de conveniencia pueden convertirse en una fuente de rentabilidad cada vez más relevante para los operadores.
Las estadísticas recopiladas explican que mientras el margen promedio de los combustibles en México se ubica entre 6% y 8%, un minimercado bien gestionado puede alcanzar márgenes brutos de entre 25% y 40%.
Por eso, la IA también puede utilizarse para definir qué productos colocar, dónde ubicarlos y cuándo ofrecerlos. Los sistemas de analítica además permiten ajustar los planogramas según la rotación real, identificar los artículos con mayor demanda según la franja horaria y optimizar el inventario.


