Gasolineras enfrentan volatilidad por crisis en el estrecho de Ormuz
La volatilidad en los mercados energéticos ya ha tenido efectos en las compras privadas de combustibles.
La tensión en el estrecho de Ormuz mantiene en alerta al sector gasolinero mexicano
Aunque los precios internacionales del petróleo han mostrado una tendencia a la baja tras los anuncios de una posible tregua entre Irán e Israel, la volatilidad en una de las rutas energéticas más importantes del mundo sigue presionando los costos de los combustibles importados.
El presidente de la Asociación de Distribuidores de Gasolina y Lubricantes (Adigal), Jorge Luis Pedraza, dijo que el comportamiento del mercado dependerá de que se mantengan los acuerdos para reducir las tensiones en Medio Oriente.
"Hoy la tendencia es a la baja porque el mercado percibe voluntad para alcanzar acuerdos, pero eso puede cambiar rápidamente”, señaló.
Aunque México no importa combustibles desde Medio Oriente, sí resiente cualquier alteración en una ruta por la que transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, explicó el especialista en energía Carlos Flores.
"El impacto para las gasolineras mexicanas se da principalmente a través de los precios internacionales de referencia, más que por problemas de abastecimiento”, mencionó.
Importaciones privadas pierden terreno
La volatilidad en los mercados energéticos ya ha tenido efectos en las compras privadas de combustibles.
De acuerdo con datos de PetroIntelligence, las importaciones de gasolina Magna y Premium cayeron a 98,000 barriles diarios en abril, desde 203,000 barriles registrados en febrero, una contracción de 51%.
En el caso del diésel, las importaciones descendieron de 132,000 a 86,000 barriles diarios, una reducción superior a 30%.
El encarecimiento de los combustibles redujo el atractivo de las importaciones privadas, cuya participación de mercado pasó de 28.4% a 21%. Por su parte, Pemex incrementó sus compras externas de diésel de 35,000 a 63,000 barriles diarios.
Pedraza explicó que los combustibles importados tardarán más tiempo en reflejar una eventual baja de precios, debido a que gran parte de los inventarios fue adquirida semanas atrás a costos más elevados.
La situación también exhibe la dependencia de México de los combustibles importados, señaló Flores.
"México sigue expuesto a los movimientos internacionales en los precios de refinados, lo que limita su capacidad para aislar al consumidor de eventos geopolíticos”, apuntó.
Menos apoyo fiscal
A la incertidumbre por Ormuz se suma la reducción de los estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Para la semana del 20 al 26 de junio, la gasolina Premium quedó sin apoyo fiscal, mientras que el estímulo para la gasolina regular se redujo a 9.89%, desde 15.22% la semana previa. En el caso del diésel, el beneficio bajó de 39.10% a 20.89%.
Pedraza consideró que el ajuste es congruente con la caída del petróleo, pero advirtió que los precios de los combustibles suelen reaccionar con mayor lentitud debido al desfase entre las compras y la venta de inventarios.
"La gasolina no baja al mismo ritmo que el crudo porque hay producto comprado a precios más altos que todavía debe comercializarse”, dijo.
Más allá de la coyuntura internacional, Flores consideró que los principales desafíos para las gasolineras siguen siendo internos: márgenes limitados, mayores costos operativos, inseguridad, cambios regulatorios y la competencia del mercado ilícito de combustibles.


